El equipo de fútbol de latinos que llegó a la primera de Nueva Zelanda

Un caso único en el fútbol de Nueva Zelanda

Esta es la increíble historia de Waiheke United, el equipo de fútbol de latinos que subió siete categorías en 8 años y llegó a la primera división de Nueva Zelanda.

Si nos ponemos a pensar en lo cotidiano de la vida, diríamos que una isla del océano Pacífico y una pelota de fútbol parecen no tener demasiadas cosas en común, que no hay un lazo fuerte que los una, ni siquiera algo parecido. Sin embargo, un equipo formado por latinos, hizo esto posible. Ubicados a 40 kilómetros de una de las ciudades más importantes de Nueva Zelanda, Auckland, y en un pueblo con sólo 9.000 habitantes, lograron llegar a la cima del futbol neozelandés, siendo toda una novedad y consiguiendo siete ascensos en tan sólo ocho años. A continuación, te contaremos la historia del Waiheke United, el equipo de fútbol conformado en su mayoría por argentinos,  con 2 jugadores de Uruguay y 2 de Chile) que arrancó como un pasatiempo, se convirtió en algo semiprofesional y hoy afronta su mayor desafío en Nueva Zelanda.

Este sueño hecho realidad comenzó a desarrollarse en la Isla de Waiheke y empezó a tomar forma allá por finales del 2013, cuando tres amigos llegaron desde Olivos (Argentina) a Auckland. A escasos kilómetros de la ciudad neozelandesa, con un ferry de por medio, se encuentra Waiheke, una pequeña isla que hoy en día se encuentra plagada de argentinos. Algunos meses más tarde, ya en el 2014, estos amigos querían volver a la vieja costumbre de jugar al fútbol los fines de semana de forma amateur y fueron a golpear la puerta de un club.

Comenzaron a jugar algunos de los picados semanales, ocasionalmente, cuando podían, más que nada para divertirse y sacarse las ganas de hacer lo que hacían en Argentina. Hasta que su ex entrenador, Nick Saunders, notó que estos argentinos hacían la diferencia en el equipo, les rogó que se queden, y ellos aceptaron. Y luego se fueron sumando más latinos (30 aproximadamente) con el mismo objetivo de jugar al fútbol.

Lo que ninguno de ellos sabía ni se imaginaba era que ocho años más tarde de su llegada al país, el Waiheke se iba a encontrar en la Primera División de Nueva Zelanda. Todos comenzaron haciéndolo como un hobbie, pero se dieron cuenta que podían progresar dentro de este ámbito y comenzaron a dedicarle más tiempo, entrenamientos día por medio, preparación física y, sobretodo, análisis táctico del juego. Todo a pulmón, sin ganar un peso (o en sus casos, un dólar neozelandés) y todo por el amor a la pelota.

“Yo ya fui con la idea de jugar al fútbol en Nueva Zelanda. Quería experimentar y probarme en otro lado, con un programa de work and holidays, fuimos a Nueva Zelanda, conseguí trabajo y a la vez, comencé a jugar”, cuenta Alan Llunes, capitán actual del equipo, quien debutará en Primera recién en 2022, ya que se suspendió el fútbol por cuestiones sanitarias y calculan que no volverá hasta dentro de uno o dos meses más.

Con respecto a su dinámica como club, Llunes agregó: “Nosotros entrenamos cuatro veces por semana, más que todos los clubes de Segunda e igual que varios de Primera, pero además de eso, arrancamos la pretemporada un mes y medio antes que todo los otros clubes para que los cuerpos se vayan adaptando, hacemos todo a pulmón, nadie cobra y es todo ad honorem”, explicó el central cuando se le pregunto acerca de cómo tomaban ellos el fútbol y si trataban de imitar al profesionalismo que existe en Argentina.

“Acá hay jugadores de todo tipo, algunos son jardineros, otros cocineros, pintores, constructores, pibes que trabajan con los andamios, en la bicicletería, manager de restaurants, tenemos un montón de trabajos, todos full time, entonces tratamos de adaptar nuestro cuerpo poco a poco y poder estar los más enteros posibles para afrontar la temporada”, declaró haciendo referencia a cómo hacen para ponerse a la par de los jugadores de Primera, manteniendo el amateurismo vivo, ya que varios de ellos trabajan ocho horas diarias, además de jugar.

Otro de los autores de esta historia, aunque haya llegado un poco más tarde, es Sebastián Ciganda, arquero del Waiheke: «Me vine a Nueva Zelanda porque estaba cansado de la rutina en Uruguay. Me informé un poco sobre las visas de trabajo y me vine acá. Estuve un año y medio sin conocer Waiheke, pero ya tenía como objetivo jugar al fútbol, pasé por varios equipos, no jugué en buen nivel y escuché acerca de un equipo de argentinos y decidí venir a probarme y unirme al club».

«Cuando jugué en Sexta el nivel era demasiado bajo, ahí pensé, a que estamos jugando, porque se parecía más a un fútbol social. Pero cuando llegué a Waiheke me di cuenta que era otro nivel, que existía otro fútbol. Al principio nos costó demasiado adaptarnos, pero después, con trabajo físico pudimos equiparar el nivel y ascender», comentó el arquero que ya lleva más de cinco años viviendo en Nueva Zelanda y pasó por diferentes equipos.

Problema nacional

A partir del 2022, el Waiheke, que la última temporada se consagró con 34 unidades, gracias a la cosecha de 11 victorias, cuatro derrotas y un empate, tendrá uno de sus desafíos más importantes en sus más de 30 años de vida. Y no todo es color de rosas para los latinos, sino que el equipo tendrá que afrontar un problema muy grande…

La problemática está en que tendrá que cambiar casi todo el equipo por una política que reduce a cuatro cupos de extranjeros (más un extranjero de las Islas Pacificas) entre los convocados para la Primera. Esto quiere decir, que de un equipo donde normalmente el 11 inicial eran todos latinos, ahora tendrá que cambiar rotundamente y sólo podrán contar con cuatro jugadores del exterior.

Con esta dificultad, Llunes afirmó: “Va a ser muy difícil poder armar todo el equipo nuevamente. Estamos viendo cómo llenar los cupos de extranjeros, porque ahora solo pueden ser cuatro. Somos un plantel que tiene un 90% de latinos y estamos viendo cómo podemos arreglar eso. Vamos a aplicar para que hagan una cierta excepción, para que entiendan que somos una isla, acá la gente cuando termina el colegio se van para otras ciudades a hacer su carrera universitaria, entonces casi que no tenemos jugadores de 18 a 25 años, son o menores de 18 o mayores de 26”, se preocupó el capitán.

Al mismo tiempo, Ciganda también explicó: «Esta medida nos arruinaría el sueño de jugar en Premier, porque cuatro extranjeros para nuestro equipo es nada. Normalmente somos todos latinos, los titulares y los suplentes, tenemos pocos jugadores de afuera. Esta medida nos complica la existencia, si no completamos los cupos para esta Liga, nos relegarían dos ligas más abajo. Igual sigo teniendo la esperanza de que haya una excepción y nos dejen ocho extranjeros o más».

La chance de conseguir la nacionalidad para jugar

De más de 22 argentinos que se encontraban en Waiheke, sólo uno pudo lograr la nacionalidad, Emiliano Candía. Si ellos consiguen esto, podrían jugar sin ocupar un cupo dentro del equipo, pero el tema es que es muy difícil, ya que no se aprueba tan fácil para argentinos que llegaron hace poco tiempo.Esperemos q se solucione lo de los cupos y podamos jugar!

Emiliano es el único en lograr obtener la preciada  ciudadanía neozelandesa después de vivir en el país desde el 2013. «Emi» jugaba anteriormente en un equipo amateur de latinos llamado «Catimba» en la zona norte de Auckland. Pero en el 2017 dejó todo para mudarse a la isla de Waiheke y ayudar el crecimiento épico del Waiheke United jugando ya 5 temporadas en el equipo. El nos dijo:» Llegar a primera era uno de los motivos que nos llevaron a ser tan persistentes durante estos años. Sería un sueño poder competir en la Premier! Vivir en Waiheke y ser parte del equipo es una experiencia única, no se si habrá algo similar en otra parte del mundo. Ojalá podamos compartir nuestra pasión con la máxima categoría del fútbol neozelandés.»

Con respecto al tema del cupo, el capitán dijo: “Tienen que entender que los extranjeros le dan mejor nivel a la liga. A pesar de que ellos quieren conseguir más All Whites, nosotros planteamos que le ponemos un valor agregado y elevamos el nivel. Esta regla ya la habían puesto y la tuvieron que sacar porque había bajado muchísimo el nivel de la liga, porque había que poner jugadores menores de 21 y por ahí todavía no están preparados para jugar en Primera”.

Por otro lado, el arquero uruguayo nacido en José Enrique Rodó, también opinó sobre como podía afectar esto al club y agregó: «Hay muchos que están a la expectativa de la reglamentación, nadie se mueve, hasta que no se sepa que pasará con los cupos, no se van a ir. Todo depende de la decisión de la liga».

La hinchada del Waiheke, muy similar a la Argentina

Esto es lo que lo al Waiheke bien diferente a todos los equipos de Nueva Zelanda. Se apodan como La Banda del Pipazo y son los hinchas fieles del equipo. Siempre están presentes, desde los propios jugadores cuando no pueden jugar por alguna expulsión, los familiares de los futbolistas, y varios latinos también. El sonido de los bombos, platillos, redoblantes, las bengalas de colores, los cantitos y todo eso, es lo que se repite a menudo cada vez que juega el equipo. Y tampoco faltan las cervezas ni las camisetas del fútbol argentino tanto de Boca, River, Independiente y la Selección.

“La Banda del Pipazo te hace sentir fuera de broma que estás jugando en el Monumental de River Plate. Cantan los 90 minutos del partido. Es una cosa increíble la verdad. Siempre nos cocinan los jueves, y recaudan plata pero no para llenarse los bolsillos, sino para tener más bengalas, mas cervezas y fuegos artificiales. Desde que llegamos a Auckland, lugar a donde tenemos que ir si o si para ir a otra ciudad, llegamos cantando, aunque ahora más tranquilos porque el ferry que nos llevaba se quejó de los ruidos que hacíamos”, explicó Llunes.

A su vez, Ciganda también comentó sobre la hinchada del Waihe y dijo: «Cuando llega el sábado, hacen una fiesta increible, tanto de local como de visitante, cantan los 90 minutos y para nosotros es un extra, ese plus nos alienta a dejar todo en la cancha. Es la hinchada que da que hablar en el fútbol de Nueva Zelanda, llama la atención de todos».